Mujeres emprendedoras en Ayacucho crean su propio “Banco” de crédito

En el vasto altiplano de Perú apenas hay presencia de bancos, se suele pagar en efectivo o en trueques, pero algunas “mamachas”, como se conoce popularmente a humildes campesinas, gestionan asociaciones de microcréditos para prestarse dinero,

Ellas son conocidas como las “Únicas” (Unión de Crédito y Ahorro), emprendedoras en medio de un escenario rural, con escasos recursos, y donde las heladas, que llegan en invierno a 15 grados bajo cero, destruyen cultivos y matan cientos de cabezas de ganado, lo que agrava la precariedad de sus ya renqueantes bolsillos.

Frente a esas dificultades, las “mamachas” pusieron en marcha un sistema de créditos gestionados por ellas mismas, con la asesoría del Programa Conjunto de Granos Andinos (PCGA), una iniciativa de las Naciones Unidas para mejorar las condiciones de vida de miles de campesinos en las regiones peruanas de Ayacucho y Puno.

“Son personas que no tenían la costumbre de ahorrar un solo sol al mes, y ahora están ahorrando. Algunas tienen ahorros de 200 o 300 soles (menos de cien dólares)”, contó a Efe el coordinador nacional del PCGA, Miguel Maldonado, durante una visita a campesinos de Puno junto a representantes de ONU.

El proyecto está financiado por el Fondo para el Logro de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (SDGF) a través de la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID), y lo desarrolla la Organización para la Alimentación y la Agricultura (FAO), la Organización Internacional del Trabajo (OIT) y la Unesco.

Una vez al mes, las campesinas se reúnen para aportar su respectiva participación hasta reunir una cantidad a beneficio de una de ellas, quien la devolverá con un pequeño interés del 3%, monto que se acumulará con el del resto de préstamos posteriores para ser repartido a final de años entre las socias.

Mediante ese “círculo virtuoso”, algunas “Únicas” acumularon capitales de hasta 15.000 y 16.000 soles (4.500 y 4.800 dólares, aproximadamente), según indicó Maldonado, un cantidad considerable para su nivel de ingresos, que en ocasiones no supera los 303 soles mensuales (unos 92 dólares), que marca la línea de la pobreza en el Perú.

“A nosotros nos está ayudando mucho, porque el banco no nos presta rápido y además nos cobra intereses elevados”, explicó a Efe la tesorera de las “Únicas” de la comunidad campesina de Molloco, Jacinta Mamani, del municipio de Acora, en la región de Puno, cuya asociación tiene una quincena de integrantes.

LOS BENEFICIOS

Con esos créditos, las agricultoras compran productos naturales para proteger su quinua orgánica de las plagas, adquieren lanas para elaborar bordados de manera artesanal y compran nuevos animales para sus rudimentarias granjas.

 

 

Redes Pachamama (Fuente: EFE)