Andrés Silva: “Creo que la calidad musical ha bajado, la interpretación y composiciones antes eran románticas, alegres, bailables. Ahora todo suena muy parecido”

Andrés Silva, nacio el 10 de abril de 1947, quien a los siete años de edad empezó a vivir una vida maravillosa como artista, empezó tocando piano y acordeón, sus primeros maestros fueron su abuelo Andrés Tirado, Domingo Rullo, Lucho y Hugo Macedo y también fue a la academia de Lily Rosas de Saz.

También, él fue productor de sonido, teniendo a los más grandes y mejores equipos de sonido y luces del país desde 1963. Trabajó con el equipo del papa Juan Pablo II, cuando llegó a la Plaza de Armas de Lima; con Raphael, Django, Oscar de León, Soda Stereo, Stand Get, Armando Manzanero y otros”.

Después de más de medio siglo de carrera musical, don Andrés Silva cuenta un pedacito de esa exitosa trayectoria:

¿Cómo se siente a sus 72 años de vida y 64 de músico?

Bueno, el año pasado estuve recontra mal. Tenía cinco hernias y fue bien doloroso e incómodo, pero ya estoy mejor. Nunca me gustó hablar mucho de mis dolencias porque son cosas que pasan. Lo bravo es tener un soplo cardiaco o un aneurisma. Pero la salud, mucho depende de tu poder mental. Me dicen algunas personas “ya descansa”. Pero, ¿por qué? Yo todavía puedo tocar la batería.

¿Cómo empezaron con la banda de niños Los Hermanitos Silva?

En una Navidad nos reunimos todos mis hermanos y uno dijo: “¿Por qué no le pedimos a Papa Noel instrumentos para formar una orquesta, como las que vemos en las películas?”. Hicimos una lista pidiendo una batería, un saxo, una trompeta, una percusión, un acordeón y unas maracas para mi hermano menor. No sé cómo hizo mi papá, pero el 25 de diciembre, todo lo que habíamos pedido estaba en la sala. Mi papá nos acondicionó un espacio en el garaje para que ensayemos. Nuestros primeros espectadores fueron sus amigos, que llegaban a la casa. Desde ahí, él nos presentaba como Los Hermanitos Silva y nos decía: “Si tocan bonito, mando a traer chifa o pollo a la brasa”. En el colegio también tocábamos en todos los eventos y así nos fuimos haciendo conocidos como la primera banda de niños.

¿Cómo ve que ha cambiado la escena musical?

Creo que la calidad musical ha bajado; la interpretación y composiciones antes eran románticas, alegres, bailables. Ahora todo suena muy parecido. Entre la música peruana, había variedad, como la marinera, vals, huaino, festejo, polca; en el aspecto latino estaba el chachachá, merengue, rock, nueva ola, bolero, jazz, bossa nova. En las fiestas bailabas un poco de todo. Ahora hay una monotonía de ritmos con el reggaetón.

¿Y cómo ha visto la evolución en nuestro país?

Lamentablemente, en el Perú siempre les han dado más importancia a los artistas extranjeros. Recién en la época de la nueva ola tuvieron un poco de relevancia Pepe Miranda, Elmo Riveros, Jimmy Santy, César Altamirano, Joe Danova, Regina Alcóver, Connie Philp. Pero después de ellos, el Perú no ha promovido más artistas nuevos. Los que salieron los puedes contar con los dedos de la mano, tuvieron su momento y ahí quedaron. En cambio, en México, Argentina, Chile, Colombia, apoyan mucho a sus artistas.

¿Qué es para usted la música?

Es parte de mi ser, de mi vivir. No hay día que pase sin escuchar música ni tocar mi batería. Es muy importante para el espíritu. Un artista no puede ser cualquiera, el arte lo tienes que tener en la sangre y el alma. Los músicos somos privilegiados por haber recibido un mandato divino que penetra en nuestro ser. La música es el alimento del alma que une a todos: negros, gringos, cholos, rubios, chinos, blancos, a todos, porque llega al corazón de la gente. Puede a unir a todos los grupos religiosos y políticos.

Fuente: peru 21

Foto: Peru 21

Redacción: Leysi Torres Montenegro

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