VILLA EL SALVADOR: NEGLIGENCIAS QUE MATAN

Andrés Alfredo Asto Espíritu, poblador de Villa El Salvador, dejó de luchar hoy, viernes, a las 3:40 de la madrugada, hora exacta en que su cuerpo ya no resistió más. Llegó al hospital Dos de Mayo con un diagnóstico de “gran quemado, 100%”. Se le realizó limpieza quirúrgica por tres horas, para luego llevarlo a cuidados intensivos; pero todo esfuerzo fue en vano, ya que una falla en su riñón acabó con la esperanza. Esa es una vida de las ocho que acabaron, por múltiples negligencias ocurridas un jueves 23 de enero, fecha que todos los peruanos intentaremos olvidar.

La tragedia ocurrió en Villa El Salvador, pocos minutos antes de las 7 de la mañana. Según testimonios de los vecinos, el desastre se originó cuando el chasís de un camión-cisterna de la empresa Transgas LG E.I.R.L., de placa A2X-847 y cargado con 2.500 litros de gas licuado de petróleo (GLP), impactó con un desnivel en el cruce de las avenidas Mariano Pastor Sevilla y Villa del Mar.

Se puede apreciar en los videos difundidos por varios medios televisivos cómo litros de GLP, que salían del vehículo, comenzaron a expandirse e ingresaron a las viviendas más cercanas, firmando la sentencia del distrito. Como si el destino ya hubiese estado escrito, el combustible se expandió a 200 metros del origen de la fuga. Finalmente, una deflagración sentenció la suerte de 59 familias. No hubo escapatoria, ni tiempo para pensar. Muchos estaban recién despertando, otros pasaban por el lugar sin sospechar nada. Los que intentaron escapar fueron alcanzador por olas de fuego. Inocentes que fueron engullidos por llamas que no perdonaron.

Múltiples negligencias han originado esta pesadilla: El desnivel de la carretera y la poca seguridad con la que el vehículo de la empresa Transgas trasladó el GLP. Sin embargo, se debería ahondar en la investigación, para determinar si aún con tantas papeletas, el chofer del camión cisterna, Luis Guzmán Palomino, debió seguir manteniendo la licencia; como también, por qué el Ministerio de Transportes dio licencia para el uso de camiones al parecer no aptos para el traslado de material inflamable (considerando que el chasís es demasiado bajo, la carrocería debía ser alta, con doble juego de llantas).

Estamos en un episodio negro. Uno que difícilmente se olvidará. Pero debemos reponernos, apreciando la solidaridad de nuestro país. Como en anteriores ocasiones, el peruano se puso la camiseta y ayudó a los hermanos caídos. Ayer, por ejemplo, el Instituto Nacional del Niño (San Borja) estuvo repleto de donadores de sangre (necesaria para los heridos), tanto así que instó a las demás personas que querían donar a que vayan a otro establecimiento para que lo hagan, porque allí ya habían alcanzado el tope. El abrazo del país ha sido caluroso, y es que una tragedia así, golpea a todos. No perdamos esta humanidad nunca. Unidos, la tristeza sabe a menos, Perú.

Hasta el cierre de la edición, eran 8 los fallecidos. Esperamos que con el pasar de las horas, la cifra no aumente.

Texto: Crónica opinativa

Foto: Google

Redacción: Marcos Cancho

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